Resumen de lecturas (abril 2017)

El tiempo pasa más rápido cuando lo cuentas por número de libros leídos, o eso creo. Este mes he leído un total de cinco libros, o cuatro y medio, si consideramos que uno de ellos ha sido 90% audiolibro y 10% lectura digital. Vamos allá, por orden cronológico:

All the Birds in the Sky, de Charlie Anders. 2/5

Una lectura algo caótica y, para mí, una de las decepciones de este mes, aunque me gustaría decir lo contrario.
Tenéis la reseña completa aquí.

Legión y el alma del emperador, de Brandon Sanderson. 5/5

Creo que Sanderson será un punto en común durante estos meses, sobre todo ahora que me he embarcado en la lectura de El camino de los reyes. Esta recopilación de dos relatos cortos fue una lectura muy ligera que disfruté muchísimo. Lo recomiendo a cualquiera que tenga ganas de darle una oportunidad a este autor, sin comprometerse a sus obras de mayor envergadura.
Reseña completa aquí.

A Darker Shade of Magic, de V. E. Schwab. 3/5

Seguimos con el género fantástico con la primera parte de la trilogía Shades of Magic. Lectura entretenida, con un concepto y trasfondo interesante, aunque me supo a poco. Posiblemente sea una valoración precipitada, al tratarse solo de la primera parte. A pesar de estar firmada bajo el pseudónimo que la autora reserva para sus novelas adultas, diría que este libro es un buen punto intermedio entre el género juvenil y adulto. Seguiré con el resto de la trilogía en algún otro momento, pero no será una prioridad.
Reseña completa aquí.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss. 3/5

Sinceramente, no sé cuánto tiempo llevaba abandonando y retomando la lectura de este libro. Digamos que, desde el primer libro, no logré encajar bien al protagonista; aun así, el mundo que ha creado Rothfuss y la trama principal (esa que a veces se nos olvida, entre páginas y páginas de relleno) sigue suscitándome suficiente interés. Finalmente, le di una última oportunidad en formato audiolibro gracias a la versión de prueba de Audible, aunque sin muchas esperanzas. Por suerte, me equivoqué. La narración de Raúl Llorens es sencillamente increíble. Son nada más y nada menos que 45 horas, pero me ha amenizado muchísimos entrenamientos (si tenéis que correr más de una hora varios días a la semana, o hacer cualquier otro tipo de ejercicio, llegará un momento en el que las mismas listas de reproducción de música os aburrirán, creedme). De hecho, creo que ha logrado que la historia sea aún más envolvente.

En cuanto a la historia en sí, he disfrutado mucho algunas partes y otras se me han hecho bastante tediosas (sobre todo los sucesos que ocurren durante el “encargo” del maer). Sigo sin tragar a Kvothe, aunque su versión adulta me intriga infinitamente más. Dicho esto, ¿soy yo o la trama principal no ha avanzado casi nada en casi 1000 páginas o 45 horas? En fin.

El cuervo y otros poemas, de Edgar Allan Poe.

Este fue uno de mis caprichos del pasado Día del Libro. Quizá sea por deformación profesional, pero me encanta leer antologías y obras en versión bilingüe, así que ediciones como esta son un lujo para mí. Esta antología es la última incorporación a la recopilación de las obras de Edgar Allan Poe publicadas bajo el sello de Alianza Editorial (Cuentos de Edgar Allan Poe). Este último tomo incluye un total de 41 poemas, seleccionados y traducidos por Antonio Rivero Taravillo, y abarcan temas como la muerte, el amor, la añoranza y la pérdida. Como el título indica, se recogen algunos de sus poemas más conocidos como El cuervo o Annabel Lee, así como otros menos insignes como La ciudad submarina o A alguien en el paraíso. Una gozada.

Resumen de lecturas (marzo 2017)

La idea de esta sección consiste en exponer brevemente mis impresiones sobre las lecturas de cada mes, así que allá vamos. En marzo leí un total de tres libros. Ni mucho, ni poco, sobre todo si consideramos que un par de ellos exceden las 500 páginas.

American Gods, de Neil Gaiman. 4/5

Lo confieso: no había leído nada de este autor, cosa que creo que cambiará a partir de ahora. No obstante, este libro me dejó con sentimientos encontrados. Quería leerlo antes del estreno de la adaptación televisiva, y creo que ahora será más interesante verla. Aunque el ritmo de la historia me pareció irregular a ratos -en especial la primera parte, hasta llegar a la Casa de la Roca- el heterogéneo elenco de personajes es lo que ha hecho que toda la lectura valga la pena para mí (y me ha animado a profundizar más sobre las diversas ramas de la mitología a las que se aluden). Sinceramente, me habría encantado indagar un poco más en estos personajes, en lugar de Sombra. Me ha resultado muy difícil conectar con el protagonista (pura sangre de horchata).

El héroe de las eras, de Brandon Sanderson. 5/5

mistborn-3Conclusión a la primera trilogía de Nacidos de la Bruma (Mistborn). Ritmo constante y acción frenética que desembocan en un clímax brutal en la última parte del libro. Me gustó que no diera tantísimas vueltas a los conflictos internos de identidad de los personajes como en libros anteriores (en serio, ¿cuántas veces se puede hablar de un vestido?); sobre todo, disfruté descubriendo cómo encajaba todo poco a poco en su lugar. No puedo decir mucho sin desvelar detalles de la trama, pero la historia de los kandra fue de mis favoritas. Han sido mis primeras lecturas de Sanderson, y la verdad es que me ha dejado con ganas de más. Antes de seguir con la misma serie, creo que probaré con otras de sus publicaciones.

Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides. 3/5

Eh. El estilo no me disgustó, pero hay elementos de la trama que no me acabaron de convencer. Cuenta la historia de las cinco hermanas Lisbon desde la perspectiva de un grupo de adolescentes que, en pocas palabras, están inexplicablemente obsesionados con ellas. A través de una serie de recolecciones subjetivas y documentos, intentan llegar a la razón por la que se dieron lugar los hechos. El lector comparte en todo momento el papel de espectador; es decir, nunca se llega a indagar en los propios pensamientos de las chicas, por lo que nunca se conoce realmente la razón o la verdad detrás de sus actos. Realmente, nunca llegamos a saber más allá de lo superficial de ellas, aparte de la evidente opresión familiar a la que estaban sometidas. A lo mejor ese es también parte del problema: desproveerlas de cualquier atisbo de identidad (en muchas ocasiones, estos mismos chicos afirman que les resulta difícil distinguirlas como individuas como tal) y permitir que toda la historia se rija únicamente bajo las conjeturas e impresiones de, al fin y al cabo, un grupo de desconocidos.