Yabarí, de Lola Robles

Son hombres como usted y yo, y como los yabaríes. Cuando eran niños, igual que todos estos pequeños con los que vamos, tenían el corazón limpio. Se han comportado de una forma malvada, pero quizás en sus circunstancias los demás también lo haríamos.

Puntuación: 5/5
Autor: Lola Robles
Género: ciencia ficción
Editorial: Editorial Cerbero

PortadaYabarí es la segunda entrega de la colección Wyser de la Editorial Cerbero. Esta nueva editorial desembarcó en Barcelona la semana pasada y, tras asistir a la presentación en Gilgamesh y oír hablar a Lola Robles, sabía que tenía que leer esta novela corta. Y no me defraudó. Me da cierto reparo reconocer que tengo serias lagunas en obras de género firmadas por autores españoles (y ya no hablemos autoras), aunque espero ir remediándolo poco a poco.

Nada más empezar la lectura, me sorprendió descubrir el guiño a la famosa novela de Joseph Conrad, pues me trajo gratos recuerdos de mis últimos años de carrera. En esta ocasión, no estamos en África, sino en Yabarí, un planeta cuya vasta selva alberga una nueva y codiciada forma de combustible, la bentá. La protagonista, Muriel Johansdóttir, acude al planeta como corresponsal de la agencia LEF con el objetivo de investigar ciertas prácticas cuestionables que están llevando a cabo las empresas explotadoras sobre los nativos de este planeta. Por desgracia, a pesar de estar ambientada en un futuro donde abundan los avances tecnológicos y los viajes espaciales, hay cuestiones que han logrado permanecer vigentes con el paso del tiempo: corrupción, maltrato, explotación sexual de las mujeres, etc.

Yabarí es una novela corta que logra plantear una serie de cuestiones interesantes sin perjudicar al trepidante ritmo de la historia. Muchos argumentarán que no existe un “cierre” como tal; no obstante, creo que parte del atractivo de la novela es dejar suficiente espacio al lector para reflexionar y formar sus propias opiniones. Lola Robles comentaba durante la presentación que vivimos actualmente en la sociedad de lo inmediato, e incluso añadiría, en un entorno donde lo habitual es recibir un exceso de información que digerimos sin pensar.

Más allá de la acción y del increíble mundo que Robles ha creado en tan pocas páginas, uno de mis momentos favoritos de la historia es el debate que tiene lugar entre Darkóvic y Managua sobre la naturaleza de las misteriosas Zonas Blancas de la selva (un poco como Jack y Locke en Lost: hombre de ciencia y hombre de fe, respectivamente). En cualquier caso, ambos personajes arrojan explicaciones de distinta naturaleza sobre los misteriosos eventos que suceden en estos enclaves. No llegamos a conocer la opinión de la periodista pero, en el contexto de esta novela, ¿quién tiene autoridad para afirmar que una teoría es más válida que la otra? Darkóvic va un paso más allá: ¿hasta qué punto resulta relevante saber la verdad, si antes de que lleguemos a una conclusión hemos pasado al siguiente asunto del día? Aunque el principal objetivo de Johansdóttir sea denunciar a las empresas explotadoras, ella misma es consciente de que cualquier tipo de respuesta o ayuda por parte de otros planetas llevará tiempo.
Quizá no es tan importante la respuesta en sí a estas cuestiones, sino la búsqueda de la verdad a través de los testimonios de distintos individuos moldeados por sus propias creencias y su educación (ya vemos lo pronto que se desacreditan los personajes entre sí) y nuestra actitud a la hora de enfrentarnos a la verdad. Cuando por fin contamos con los puntos de vista de Darkóvic, Managua y el nativo, ¿sirve toda esa información para llegar a una respuesta o para distorsionar la realidad todavía más?

Otro de mis elementos favoritos de la historia (y esto es raro que lo diga) es la protagonista. En ocasiones, me resulta difícil conectar con los personajes femeninos retratados en historias de fantasía y ciencia ficción porque todas parecen tener en común cierta fuerza, poder especial o voluntad que las conduce sin vacilación a lo largo de la historia. Sin embargo, Muriel es… humana, en el mejor sentido de la palabra. No solo demuestra ser tenaz, curiosa e incluso valiente cuando la situación lo requiere, sino que también entrevemos vulnerabilidad, miedo e incertidumbre.

En resumen, Yabarí es una novela corta con una gran carga argumental que cumple a la perfección su propósito. No será lo último que lea de Lola Robles o de esta editorial. Si os interesa, podéis haceros con el libro en formato físico o digital desde su propia página web.

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